6/30/2017

46-To boldly go...

Victoria se armó de coraje, su único refugio en aquel momento. Se concentró en lo que podía hacer, y no en todo lo no podía, que en ese mundo era demasiado. Estando en el puente su doble, capitana de la nave; ella se sentía de más. Desde su silla la Victoria de ese mundo, lanzaba órdenes al timón o al de táctica. Estallidos por todos lados, la alarma la aturdía
-Escudos bajaron un 30 por ciento!-informó un oficial a su espalda.
-Tácticas, dispare a discreción!-vociferó la capitana por encima del ruido de una descarga.
Un panel del puente explotó y un tripulante fue despedido hacia atrás de su sitio. Victoria fue hasta allí y lo intentó asistir, rompiendo su manga, la uso para enjugar la sangre.
-La Daimoku está recibiendo fuego intenso, capitán.-escuchó decir a alguien.
-Patrón de ataque Omega, intente darle cobertura.-respondió la capitana Rivercraft.
Al girarse a su doble, le comentó:
-Aunque la Daimoku es superior en armamento y propulsión, los han castigado mucho.-
Victoria no entendía mucho de batallas navales, mucho menos en el espacio, que era lo más análogo que se le ocurría.
La batalla seguía y seguía, no parecía terminar más. Veía cruzar por su vista a las naves Naga disparando y a la Daimoku responder a su vez. La Karma, que era en la que estaban, se sacudía cada tanto.
-Un mensaje de la Daimoku, es el capitán Ichinén, solo audio.-informó el oficial de comunicaciones.
-Escuchémoslo.-
Por los parlantes o por algún sistema similar, entre estallidos de luz y pitidos de alarma, se escuchó la voz del capitán Ichinén.
-Capitana Rivercraft. Estamos sin casi soporte vital, nuestros escudos están por fallar y ya casi nos quedamos sin el sistema de armas. Estoy enviando a todo el personal a las capsulas de escape. Voy a pedirle que…-
La voz se cortó de pronto, tanto como la estática que tenía de fondo.
-¿Qué pasó? Recupérelo!-
-Lo intento capitán, pero al parecer dejó de transmitir.-respondió el oficial.
-Puede que ese sistema ya también esté comprometido. Teniente Reims, maniobre para alcanzar esas capsulas con el rayo tractor, vea si puedo acoplarlas a la bahía de carga.-
-Creo que puedo hacerlo.-
Uno de los mejores pilotos de toda la flota era Reims, capaz de maniobrar una nave de ese tamaño por un tupido campo de asteroides. Si alguien podía enganchar las capsulas y jugar al “palo y a la bolsa”, era él.
La tensa operación duró unos cuantos minutos, en tanto seguían disparándose. En un momento dado, una de las  naves Naga quedó a la deriva. El vitoreo de festejo fue de apenas un segundo, pero al menos fue un aliciente.
-Concentre todo el fuego en las otras naves, olvídense de esa, ya no es una amenaza.-gritó la capitana, mientras un chorro de llamas surgía a menos de un metro, de una pared cercana.
De las dos naves Naga todavía operativas, solo una disparaba. La otra, debía estar sin armas o con estas fuera de línea, al menos. La Daimoku parecía un “muerto en el agua”, como se dice en estos casos, casi ninguna luz provenía de su interior. Los Nagas intentaban acercarse, seguramente para abordarla. La capitana maldijo para sus adentros viendo su intención. En su estado actual, tampoco podía hacer mucho por impedirlo, estaba concentrada en salvar la tripulación de la otra nave.
-Están intentando acceder a la nave de Ichinén.-
-Tengo todas las capsulas, capitán.-informó el teniente Reims.
-Pónganos a una distancia prudencial. Aunque no creo que nos disparen, están muy entretenidos, haciendo su pillaje.-
Impotentes y con furia, vieron como la nave de sus enemigos iban rodeando a la Daimoku, usando un rayo tractor para sujetarla.
En el puente de mando entró el capitán Ichinén, con su uniforme casi reluciente, salvando algunos manchones de algo que parecía hollín. Victoria se preguntó alarmada donde estaba su Ichinén, pero por el momento no dijo, creyendo que estaba en otra capsula de escape en la bahía de carga.
-Necesito hablar con Shesha, abra un canal a la nave líder.-expresó Ichinén.
A un asentimiento de la capitana, el oficial de comunicaciones lo contactó.
-Canal abierto, capitán.-respondió el joven, aunque no aclaró a cuál de los dos se refería.
Por unos segundos, no pasó nada. Pero Shesha no resistió la tentación de jactarse de su botín.
-¿Qué ocurre Ichinén? ¿Molesto porque tengo tu nave?-
-Shesha, estoy a punto de activar la autodestrucción desde aquí. Le sugiero que se retire.-
El naga rio con ganas, no creía una palabra.
-Ese sistema debe ser activado desde dentro, no me tome por tonto, capitán.-
-Está errado, puedo activarlo desde esta nave, de hecho, lo haré ahora.-
Dicho esto se dirigió a la consola del timonel y accedió a los sensores de largo alcance. La capitana Rivercraft lo miró sin entender, estaba tocando botones y pantallas sin ton ni son.
¿Cómo esperaba acceder a la otra nave, usando el sistema de sensores? Por otro lado, Shesha estaba en lo cierto, Ichinén tenía que estar en la nave para activar la autodestrucción.
La Daimoku parecía un monstruo que apenas se sacude la modorra, unas pocas luces se activaron. El oficial que estaba junto a Ichinén vio sorprendido como el sistema de la otra nave se encendía. La repentina reacción de Shesha confirmó que Ichinén no mentía.
-Se activó la autodestrucción… ¿Cómo es posible?-gritó el naga.
-Secreto profesional.-se mofó Ichinén.
El nombre del capitán se convirtió en un grito de resentimiento en la boca del naga. Sin más, el alienígena cortó la comunicación.
Las naves nagas comenzaron a alejarse, pero en vez de hacerlo en cualquier dirección fueron directamente hacía la Karma.
-Capitán, no tengo más propulsión que un cuarto de impulso.-comentó Reims.
-Todos los sistemas de armamento están fuera de línea.-
Un sacudón les notificó que los nagas estaban en mejor forma.
-Al parecer la de ellos si.-acotó sin alegría la capitana Rivercraft.
Ichinén tocó el comunicador en su pecho y habló para sí mismo.
-Capitán, estamos en problemas. La Karma está por ser alcanzada por ambas naves Nagas, no tenemos armas y apenas propulsión.-
Todos creyeron que hablaba con la capitana o al aire, tal vez estaba traumatizado por la situación, aunque tal cosa fuera muy inverosímil. Sin embargo, la Daimoku se movió velozmente, quizás lo único que aun podía hacer. Yendo en pos de las naves enemigas, no tenía armas al parecer, ninguno torpedo o rayo era disparado de ella.
Victoria Rivercraft y la otra miraron a Ichinén. El guerrero vestido del capitán protestó.
-El plan no salió tan bien. La idea era ahuyentarlos.-
Sin poder hacer otra cosa que observar, vieron como la Daimoku se acercaba a la nave de Shesha, la atrapaba con un rayo tractor y la hacía colisionar con la otra nave. Debido al daño a sus sistemas, los nagas poco pudieron hacer para evitar ser “enlazados”. Al estallar la otra nave por el choque, la Daimoku soltó el rayo y se dirigió con toda intención contra la nave líder de los naga, donde se encontraba Shesha. La colisión, enganchó metal con metal y si hubieran estado allí en persona, les hubieran dolido los oídos del chirrido producido. Eso, si en el espacio se pudiera propagar el sonido. La Daimoku encendió los impulsores en reversa, arrastrando a la nave nada en dirección contraria a la que llevaba la Karma.
-Capitán, tengo una transmisión desde la Daimoku.-
 En pantalla, apareció la imagen del capitán Ichinén, con el uniforme más raído y sucio.
-Capitana Rivercraft, voy a contenerlos todo lo que pueda con el rayo tractor, la autodestrucción ocurrirá en tres minutos. Espero les de suficiente tiempo para alejarse del rango de la explosión.-
-Ichinén… Pero entonces…-
-Es la ventaja de tener dos Ichinén. Use como señuelo a nuestro guerrero de otro mundo. Le di un uniforme mío de repuesto. Mi plan era engañar a Shesha y que se fuera herido y con las manos vacías, para luego usar la última capsula, antes que la nave explotara. Pero ese lagarto no sabe cuando dejar ir las cosas. Quiere hacer carroña con mi nave o destruirlos a todos, no pienso permitir ninguna de las dos cosas.-
-Ichinén, voy en tu ayuda…-
-No, no estás en condiciones, tu nave no lo resistiría. Además, la prioridad es mantener a tu tripulación a salvo, y a la mía.-
-¿No se puede poner el control en automático...?-
-No, las modificaciones que debo hacer sobre la marcha para que no escapen, requieren que alguien esté aquí. Es como se dice habitualmente, un capitán se hunde con su nave.-
La capitana Rivercraft sintió un tenso nudo en la garganta y un retorcimiento en el estómago.
Parecía a punto de saltar de su silla para gritarle a la pantalla.
Los nagas disparaban a quemarropa sobre la Daimoku, pero poco podía acertar estando tan cerca, era más el daño que se hacían ellos mismos.
-Ichinén, debe haber algo…-le intentó decir la capitana.
-Nada, no se puede hacer nada.-el capitán se dirigió a su doble, mientras otra explosión surgía en el puente de la ya muy dañada nave.-Ichinén, no te rindas ante los sacrificios. Este es el mío por las personas que aprecio y que cuentan conmigo. Llévalos a casa a todos, como es tu misión, aunque en el trayecto tengas que dejar algo. Lo que importa es el triunfo. Muchos darán la vida gustosos por una causa justa y noble. Llegar a tu Kosen Rufu, puede que requiera mucho esfuerzo. No cejes en ese empeño, ni te desanimes.-
Una congoja que nunca había experimentado, demasiado extraña para que un mortal común la entendiera, lo invadió.
-Si, capitán, así lo haré.-
-Sé que no me defraudarás.-
La capitana Rivercraft quiso intervenir, pero no sabía que decir o hacer.
-Adiós, esposa. En otro mundo tal vez…-
Una luz cegadora cortó las palabras de Ichinén. Y la pantalla cambió a la imagen de la Daimoku explotando desde dentro, llevándose a la nave enemiga consigo.
El silencio fue total, ni Teban ni Dulce dejaban de mirar la explosión, achicando los ojos. Ichinén se mantuvo en pie, hasta bajar el rostro de pesar. Victoria se tapó el rostro con una mano, al mismo tiempo que su doble se levantó de la silla del capitán como si quisiera alcanzar la imagen en pantalla. Llamó a su esposo una vez más, pero sabía que ya no era posible. La capitana de la Karma se giró a un tripulante a su derecha. La voz de ultratumba que le salió parecía estar apenas impulsada por un hilillo de aire.
-Timonel, diríjase al sistema Kosen Rufu, avise a la base estelar Kofu que llevamos heridos y estamos en malas condiciones.-por un momento, pareció no poder seguir hablando. Respiró y continuó.-Alférez, anote la fecha estelar y comunique a la flota nuestra baja, el capitán Ichinén de la Daimoku.-
Mirando a la pantalla, no pudo evitar que una lágrima le corriera por el rostro.
-El universo no conocerá otro igual.-

5/31/2017

45-Un universo muy pequeño para dos Ichinén.

Existe gente con toda clase de tonalidades de piel. De color oscuro, de color aceitunado, de tinte más  amarillo y también, los más pálidos. El guerrero Ichinén era de este último grupo y hacía muchos años, uno de tono más amarillento, lo había bautizado con el nombre que hoy llevaba y no el primero que sus padres le habían puesto según era costumbre. En su tierra natal, había existido un gran aluvión de inmigrantes de esa etnia, refugiados de una tierra al sur. La diversidad no era algo que le resultara ajeno, ni lo ajeno tan extraño. Pero nada lo había preparado para lo que veía a bordo de la SGI Daimoku. Diferentes seres de todo lo conocido o posible de imaginar. Alienígenas con orejas como elfos del bosque o sátiros diablillos. Algunos con escamas o con crestas de hueso como si provinieran del océano, aunque es probable que sus ancestros lo hicieran y el guerrero no pudiera confirmarlo. El capitán Ichinén miraba a cada oficial o tripulante que cruzaban, dando alguna orden si era necesario. El guerrero observaba cada situación con curiosidad. Les hablara o no, cada tripulante se ponía de firme y saludaba al capitán con una venía algo marcial. Si eso era el futuro, algunas cosas no habían cambiado de mundos como el de su origen. Los ejércitos con espada, no eran muy diferentes o menos disciplinados que los del espacio.
-Le estoy todo lo que puede hacer, capitán.-comentó el jefe de ingenieros, cuando bajaron al cuarto de máquinas.
El ingeniero en jefe era el equivalente al Mateo que conocía, el que atendía el bar en la estación de paso. Era también un hombre grande, vestido con el uniforme de la flota, llevando las canas con estoicismo. El capitán comentó algunas cuestiones técnicas que el guerrero no entendió.
-Es igual al Mateo que yo conozco.-le comentó a su equivalente cuando salían del cuarto.
-¿A Niki? Si, el Mateo de este mundo no será muy distinto al tuyo, al menos en lo general. Es un principio de la teoría que te comentaba antes, la del multiverso, múltiples universos.-
Aquí el capitán intentó explicarle algo llamado teoría del Big Bang, pero solo su cabeza tuvo una gran explosión con eso.
-Imagina el universo nuestro como una burbuja, conteniendo todos los planetas y las galaxias, los sistemas; todo en su interior. Podríamos ser parte de un organismo infinitamente más grande, y aunque fuéramos parte constitutiva, no seriamos mayores a una molécula. El universo nuestro o el mío al menos, lleva varios millones de millones de años. Los seres humanos hemos estado en él muy poco.-viendo que su contraparte no se percataba del alcance de esta comparativa, utilizó una analogía.-Si la vida completa del universo estuviera contenida en un solo año, los seres humanos hemos estado la última hora del último día de ese año.-
-Del universo del que vengo, no la he pasado muy bien.-respondió el guerrero, con un leve pesar en el rostro.
-Creo que no hace falta preguntarte nada, supongo que nuestras historias serán similares.-agregó el capitán.
-No me refiero a mi lugar de origen, o no solo a eso al menos.-haciendo una pausa, Ichinén se quedó contemplando la nada, en uno de los tubos de mantenimiento.-El mundo que visitamos, fui llevado engañado por Rokuten, allí había una versión de Victoria, que aunque muy distinta, nos involucramos. No terminó bien. Ella fue asesinada.-
Ichinén le relató con detalles, como había sido llegar al mundo de Innocenza, como había sido la relación y como había terminado.
El capitán no habló por varios segundos, detenido frente a su contraparte, mirándolo de hito en hito.
-Hace un par de años, cuando Victoria era aún mi primer oficial, tuve un tripulante. Lo había amonestado por no sé que falencia en su uniforme o en algún procedimiento. Algo estándar, nada demasiado grave. No sabía ni el nombre de ese chico. No había pasado un mes que nos vimos en una misión, donde todo resultó mal. El lugar para el encuentro diplomático era una trampa de una raza belicosa como los nagas. El chico olio la trampa y salió a defender a su capitán, yo. Quien ya era prisionero del enemigo. Le costó la vida esa pelea. Sus últimas palabras fueron para saber si yo me encontraba bien. Y hasta que me llegó el informe no conocía el nombre de ese joven alférez.-
El guerrero sintió una revolución dentro suyo, una conmoción como la muerte. El capitán reanudó la caminata y siguió hablando.
-El acuerdo de paz se hizo pese a los impedimentos que los belicosos quisieron poner. La culpa me llenó por meses, eso es lo que sentís, Ichinén. O ese era el objetivo de tu enemigo. No conozco a ese sujeto, aunque he encontrado criaturas como dioses o con facultades más allá de las humanas. Si los nagas son sus lacayos en otro mundo, puedo imaginar de que acero está hecho.-
Para el capitán era extraño usar su propio nombre para referirse a otro. Charlando con su contraparte, encontraba historias paralelas entre ellos, gestos comunes a ambos.
-¿Y cómo se resuelve la culpa?-inquirió el guerrero.
-No existe la culpa. Eso comprendí. Existe la responsabilidad. No era útil sentir culpa, cuando el alférez estaba cumpliendo con su deber. Es el objetivo el que nos da coraje. La culpa solo lleva a la cobardía, es la excusa para no plantar cara a nuestras verdades. Mi verdad es que no tenía culpa, tenía la responsabilidad de cuidar todos en esta nave, de salvaguardar las vidas de cada hombre y mujer de esta tripulación. Y algunos han de dar la vida por lograr eso, si no podemos evitarlo y prevenirlo, no debemos sentir la culpa del superviviente.-
El guerrero se quedó pensando en ello, bajando la vista al suelo de goma y metal. El capitán sonrió como si eso fuera un chiste.
-Esa es mi expresión de “muy lindo lo que decís, pero no me creo ni media palabra”.-
-No es eso…-
-La verdad es que… No se puede lograr cambiar esos sentimientos de la noche a la mañana. Las acciones valen más que un millón de palabras. Pero un día vas a entender que incluso Innocenza siendo víctima en esto, estaba dispuesta a sacrificar todo para oponerse a los opresores de su pueblo. Incluso dando su vida para aquellos que quería. Yo vencí la culpa, la arranque de mí con el tiempo, en tanto me dedicaba a Daimoku. A la nave y a los que estaban en ella. Algo productivo te lleva a salir de ese estado bajo.-
Siguieron andando hasta la sala de transportación, donde el capitán cotejó que algunos transportadores ya funcionaban. Luego de seguir camino a otra sección continuaron hablando.
-Esa sería una diferencia entre nosotros. Vos no te casaste con tu Victoria como yo lo hice, además de que Daimoku es la nave y en tu caso una espada.-
-No, bueno… Como dijimos antes, Innocenza era la Victoria de otro mundo, aunque muy diferente, incluso físicamente, no como la capitana Rivercraft que es idéntica a la Victoria que conozco.-
-Mmm, eso puede significar que te interesa tu Victoria.-
Ichinén dio un respingo de asombro, no solo no lo había pensado, sino que luego de Innocenza, estaba muy conmocionado al respecto. Intentó balbucear alguna respuesta, pero era inútil querer engañarse “a sí mismo”.
-En realidad, ella tiene un destino, adonde vamos, la espera un casamiento con el fundador de su tierra, Kosen Rufu. No me explico como alguien que habrá vivido hace miles de años, se va a casar con ella… pero bueno, no es mi asunto. Fue profetizado y todo. Así que muchas ilusiones no podría hacerme.-
-No cierres del todo esa puerta. Yo creía lo mismo. Hay algunas que nunca lo hacen del todo.-
El guerrero estaba a punto de preguntar al respecto, pero el gesto melancólico del otro lo detuvo. En otro lugar, una conversación similar tenía lugar, aunque con menos silencio. Luego de supervisar algunas cuestiones de su nave, la capitana Rivercraft había regresado a la Daimoku para coordinar con su colega y antiguo esposo, los pasos a seguir. Aunque en tanto, solo quedaba hablar con su otra versión de otro mundo.
-Siendo oficiales de la flota no estaba permitido que tuviéramos relación, por lo que por un corto tiempo, pude dejar de lado mi carrera y nos casamos.-explicó la capitana Rivercraft.
-¿Y qué ocurrió luego?-inquirió la otra Victoria.
-Me ofrecieron otro puesto, no uno en un puerto espacial, sino mi propia nave, la “Karma”. Estando uno en un sector del espacio y el otro en el contrario, bien… no funcionó del todo el matrimonio.-
Victoria asintió, entendiendo la responsabilidad de la capitana de la flota. Y esta a su vez, miró con curiosidad a su contraparte.
-¿Y que hay al respecto de ustedes dos? ¿Te interesa sexualmente Ichinén?-inquirió con total naturalidad la Victoria de ese mundo.
La otra no pudo más que atragantarse con sus pensamientos y tratar de argumentar algo con sentido.
-No, yo… claro que no. Somos compañeros de ruta. Él ya tuvo sus romances con una versión mía de otro mundo.-
En vano intentó explicar sobre lo que Ichinén acababa de contar al otro, acerca de la profecía, el casamiento previsto con el fundador y demás menesteres. La capitana la miró como si ella estuviera poniendo peros para algo que tenía miedo de afrontar.
-No, Ichinén no es mi tipo.-
La otra largó una risotada tan sonora que casi la pudieron escuchar los tripulantes del puente, puerta de por medio.
-Ya  escuché esas palabras, de mi misma.-
Aunque aquello la contrariaba, Victoria no pudo evitar sumarse a la risa y otras chanzas de su versión en ese universo.
Estaban bromeando y contándose recuerdos, que obviamente encontraban semejantes; cuando ambos Ichinén regresaron.
-Debemos volver al puente, las reparaciones están en proceso de finalización y es posible que tengamos una lucha en breve.-informó el capitán Ichinén.-Capitana, ¿Cuál es el estado de la Karma?-
-Mi nave se encuentra operativa, aunque están reparando ya los bancos de fasers que está fundidos, la mitad no servirá. Estamos ya sin torpedos, salvando dos de un conducto que está obstruido. La Karma puede salir de aquí, pero no sé si podría remolcar a la Daimoku. ¿Cómo están los motores de tu nave?-
-Tenemos los de impulso únicamente. A esa velocidad no podríamos alejarnos de los nagas ni aunque ellos fueran de rodillas.-replicó el capitán Ichinén, haciendo una broma que incluso los visitantes entendieron.
Los nagas eran como serpientes, por lo que carecían de rodillas.
Cuando llegaron al puente de mando, apenas cruzando la puerta de la oficina del capitán. Los cuatro se encontraron con Teban y Dulce, recostados en paneles cerca de la silla de mando, lugar estratégico desde donde los gatos pudieran ver todo. En el preciso instante, en que el capitán iba a dirigirse al primer oficial, una alarma sonó. La teniente Hesse se volvió en su silla giratoria.
-Una de las naves naga estaba emitiendo señales de energía en los motores, se mueven, señor.-
El capitán apretó los puños, maldiciendo por dentro.
-Esta pelea nos encuentra menos preparados de lo que esperaba.-musitó para sí mismo.-Alférez, conduzca la capitana y al resto de los visitantes al transportador.-
El tripulante aludido, se cuadró y con un gesto indicó a los mencionados que lo acompañaran.
-Yo me quedo.-comentó el guerrero Ichinén.
Victoria quiso ver si estaba intentando alguna locura, tendencias suicidas o algo por el estilo, movido por la culpa. La discusión o argumentación subida de tono, tuvo que ser postergada. La voz de alarma de otro tripulante indicó que los nagas se movían en conjunto para atacar, las tres naves.
El alférez se acercó a ella y el capitán le indicó que los guiara a todos, exceptuando al guerrero Ichinén.
La capitana tomó del brazo a Victoria y ella solo pudo quedar mirando como era alejada de Ichinén. Le deseaba gritar que no tirara su vida en ese mundo, que no se matara por lo ocurrido a Innocenza; pero no dijo nada. Estando en la otra nave con ambos felinos se sintió muy mal de no haber dicho nada.
El capitán Ichinén ordenó en voz alta y firme.
-Alerta roja. Escudos arriba!-
Ichinén, ambos, miraron la pantalla donde estaban las naves naga. Si sus ojos hubieran sido rayos lasers, hubieran volatizado las tres naves allí nomás.
En la otra nave, la capitana tomaba asiento en su silla de mando y exclamaba órdenes similares, para luego agregar:
-Pobres nagas, van a enfrentarse a dos Ichinén. Ya uno es bastante pesado de tolerar, no quieras saber por partida doble.-
La capitana le sonrió a Victoria, mientras las naves se iban acercando a batallar. La joven esperaba que aquello fuera verdad y salieran de esa, enteros.

4/28/2017

44-El capitán Ichinén, en su continua misión.

Ichinén se aferró a una baranda del puente de mando cuando sintió el sacudón, eso no se lo esperaba. Ni siquiera había estado en una batalla naval con cañones, mucho menos en algo como aquello. Una lucha estelar con rayos de energía. El guerrero nunca había librado una pelea como esa, en cinco minutos, cinco naves intercambiaban numerosos disparos. Y demasiadas vidas pendían de apenas un hilo muy delgado, entre el vacio de la muerte y la oscuridad de la muerte.
-Escudos al 50 por ciento, capitán.-gritó el timonel por sobre el ulular de la alerta roja.
Ese sonido le resultaba muy molesto al guerrero Ichinén. Al otro no parecía importarle, cuestión de costumbre, suponía este.
Las naves Naga seguían disparando sobre la Daimoku y la Kobayashi, sin ninguna consideración.
La teniente Hesse, de comunicaciones, se giró en su asiento.
-Capitán, la Kobayashi está soportando severos daños, están perdiendo soporte vital.-
-Malditos sean, esa nave apenas tiene armas de defensa, es de exploración científica.-manifestó el capitán Ichinén.-Disparé a voluntad, alférez, toda la extensión.-
Victoria tambaleó y se deslizó por el suelo, empujado por el sacudón de la nave, el guerrero Ichinén intentó ir en su ayuda. El capitán estaba más cerca y dejó su silla para sostenerla. El hombre la sujetó y Victoria lo miró sorprendida, la naturalidad con la que le tomaba la mano, le resultaba muy curiosa. Por un escaso segundo sintió algo familiar, pero de lo que ella no era partícipe.
-La Kobayashi ha explotado. Se fue.-informó otro tripulante, que manejaba los sensores.
Un gesto de pesar invadió al capitán, haciendo acopio de fuerzas intentó incorporarse, ayudando a Victoria en el proceso.
-No duraremos mucho si esto sigue así.-le susurró el capitán Ichinén a la joven.
Las luces del puente se apagaron, apenas el fulgor rojo de la alarma seguía funcionando. Las chispas saltaban por todos lados y un felino pasó corriendo al lado de ella. No supo si era Teban o Dulce. Los nagas disparaban sin compasión, aunque el capitán Ichinén seguía dándoles una dura lucha.
-Reporte.-gritó el capitán al alférez.
-La energía principal está fuera de línea, perdimos escudos, perdimos nuestras armas.-gritó Maverick, al momento que un chispazo brotaba de una consola a tan solo medio metro.
-Esto no puede ser el día que moriremos.-musitó Ichinén, el capitán, aunque solo Victoria lo oyó.
-Prepárense para embestirlos, saldremos a los empujones si es necesario.-ordenó el comandante de la nave.
Ella estaba a punto de decir que rogaba a todos los dioses que salieran de eso, cuando el Maverick de ese mundo se giró a medias en su silla, hablando al capitán. Maverick, que se había acercado al panel de mandos, se giró con un sobresalto, entre sorprendido y atemorizado.
-Señor, hay otra nave llegando a nuestra posición…-
Por un segundo, Victoria leyó el pavor en el rostro del capitán, esa nave bien podía ser más problemas. El tiro de gracia que llegara terminar lo que sus compañeros naga habían iniciado. La expresión de suspenso en el Ichinén de ese mundo, esperando que Maverick completara la información.
-… es la “Karma”!-anunció con aire de triunfo.
El resoplido del capitán dio cuenta que esos que llegaban, eran amigos. El Ichinén de la Flota, ordenó a quien pudiera obedecer o quien tuviera una consola que aun funcionara.
-En pantalla.-
La pantalla chispeó pero mostró la imagen de la pelea de la nave recién llegada con las tres naves naga. En ese preciso momento, se podía apreciar como deshabilitaba una de estas. Los torpedos salían de la nave como si tuvieran un camino trazado y no fueran impulsados por otro medio. La Karma era similar a la Daimoku pero con ciertas diferencias de modelo. Una era clase Constitución y la otra era clase Embajador.
La lucha duró unos pocos minutos más, pero el capitán Ichinén aprovechó el respiro que le daba la nave amiga para repartir órdenes de previsión y reparaciones, en vías de asistir a la otra astronave de la Flota. Habían recibido mucho fuego, según escucharon, severos daños. Parecía que casi no andaba nada. El puente era una ruina, eso podía apreciarlo cualquiera, nada que ver con el lugar que habían visto al llegar. Ni Victoria ni tampoco Ichinén, podían creer el alcance de esa destrucción.
-Señor, la Karma ha deshabilitado las armas y propulsión de los naga. La comandante nos está llamando.-informó Hesse, la oficial de comunicaciones.
-Abra un canal.-respondió el capitán.
En la pantalla ya no se vio el espacio o las naves enemigas, sino la media figura de una mujer, con un puente de mando detrás. Muy similar al de la Daimoku, y casi tan dañado.
Victoria no pudo contener un sobresalto, al ver esa pantalla.
-Saludos, capitana Rivercraft.-expresó el Ichinén de la Flota.
-Parece que llegue más a tiempo que si me hubiera invitado, capitán. Aunque recibí su señal de auxilio y vinimos en cuanto nos dieron los motores.-
-No puedo pedir más, nos has salvado.-
Victoria se acercaba como hipnotizada al asiento del capitán Ichinén, sin quitar los ojos de la pantalla.
-Tengo salvarte una vez que…-la capitana se frenó en seco, no pudiendo dar crédito a sus ojos.
Se veía a sí misma junto al otro capitán, pese a la falta de luz y la imagen intermitente, era ella sin duda. Eso o alguien demasiado similar. El capitán Ichinén miró a su costado a Victoria, casi sonriendo con suficiencia.
-Bueno, creo que le debo una explicación, capitana.-
-Si, más de una, Ichinén.-respondió la mujer en tono grave.
-Si tus transportadores andan aun, te invito a venir a mi oficina, para que conversemos.-
-De acuerdo, Rivercraft fuera.-
La comunicación se cortó y la pantalla pasó a la imagen del espacio con las naves a la deriva.
El capitán Ichinén condujo a todos, tanto humanos como felinos, a la oficina, en espera de la llegada de la capitana Victoria Rivercraft.
En tanto llegó y se realizaron los saludos marciales que ameritaba el trato entre dos capitanes, no realizaron muchos avances. Al terminar la explicación, Teban tomó la palabra. Para la capitana de la Karma, las sorpresas no habían finalizado con su doble. Dos gatos hablando era la frutilla del postre.
-Te metes en muchos líos, Ichinén. Y como siempre, vengo para sacarte de esos mismos problemas.-comentó sarcásticamente la capitana Rivercraft.
-¿Tan insoportable soy en este mundo?-preguntó Victoria.
La contraparte la miró y se envaró delante.
-Soy capitana  de la Flota, tuve que ser muy dura para llegar a esta posición como mujer, no creo que una niña de otro mundo pueda entenderlo.-
-Puede que mi vestimenta te confunda, “Viki”. Soy una reina.-
-Si, una reina con una espada al cinto, por lo que veo.-
-Se llama Karma, como tu nave.-
-Y la de él, se llama como mi nave.-intervino el capitán Ichinén, para frenar una posible pelea femenina.-Paralelismos entre los mundos, algo que estudiamos en Mecánica Cuántica, la materia de la Academia de la Flota.-
-No recuerdo casi nada, solo que me daban dolores de cabeza las explicaciones de esas teorías.-replicó la capitana Rivercraft.
-Si Rokuten, quien ya les dije quien era, no hubiera metido la mano, o la cola como se dice usualmente; tanto Ichinén como Victoria hubieran ido a sus cuerpos.-explicó Teban, sentado como estatuilla desde la mesa del capitán.
-Al usar el transportador, evitamos esa característica de los viajes entre mundos.-continuó el capitán Ichinén.
-Eso no sucedió con Victoria en el mundo que visitamos previamente, ya que su contraparte se encontraba fallecida. Al parecer, la mía de ese mundo también.-acotó con cierto desgano el guerrero Ichinén, rompiendo su mutismo de esos días.-No se que podría pasar de seguir estando dos de cada uno en el mismo mundo. Pero nada queda sin efectos.-
-Así es, puede que esto tenga consecuencias en el futuro, pero por ahora, parece que solo atrajo a los nagas. Seres bajos de por si, por lo que las anomalías los atraen como abejas a la miel.-agregó Dulce, recostada como una esfinge.
-¿Y en esto estás saltando no sé cuantas regulaciones?-espetó la capitana Rivercraft con cierta sorpresa a su colega.
-Ellos solicitaron ayuda para encontrar el portal que los lleve a su destino. No estoy saltando ninguna regla de la Flota.-
El guerrero Ichinén intervino esta vez, con una carga importante de cinismo en su voz.
-Es más tiránica que vos en tus mejores días.-hablando más que nada con su Victoria.
La capitana no se tomó el comentario con buena cara, pero antes que dijera nada, intervino el otro capitán.
-Pasa cuando se involucran tantos sentimientos, es porque ella se preocupa por mí. Tiene que retarme cuando hago alguna locura.-
-Supongo que con ella me pasa igual.-replicó el guerrero.
-Si, eso sucede con las esposas.-bromeó el capitán Ichinén.
Al momento se dio cuenta que esto generó reacciones extrañas en los visitantes, miradas entre si, como de soslayo.
-¿También estuvieron casados? ¿O aun lo están?-
-No, de hecho, yo tengo predestinado casarme con alguien. Algo que me ha costado aceptar pero ya hice las paces con ella. Y ese no es Ichinén. Pero a él, parece no molestarle. Del mundo que visitamos antes de este, tuvo un romance con mi contraparte de allí. Parece tener ciertos sentimientos para conmigo…-
-Los únicos sentimientos que tengo son de molestia y de hastío…-le espetó el guerrero, aunque no pudo continuar.
Un timbre sonó, como un pitido, y el capitán de la Daimoku ordenó que entrara a quien estaba del otro lado de la puerta. El Maverick de ese universo entró y le presentó el reporte de daños.
-Estimando con viento a favor y sin sorpresas, tenemos cinco horas de reparaciones por delante. Algo siempre surge, por lo que el jefe de ingenieros estima un poco más.-informó el oficial.
-¿Y las naves de los nagas?-
-Por el nivel de daño, se prevé que en el mismo periodo de tiempo, dos de las suyas estarán operativas.-
El capitán se tocó el mentón, como pensativo, asimilando la información. Segundos después se levantó y le devolvió el aparato de datos a su primer oficial.
-Tenemos una carrera contrarreloj por delante. A ver quien repara primero su nave estelar, para volatizarla antes que el otro pueda hacerlo. Una clase de guerra que no admite mucho de esa pugna interna. Les sugiero que lo piensen.-
Tanto Ichinén como Victoria se miraron como pidiéndose disculpas.
El capitán Ichinén se levantó y estaba por dejar su oficina, cuando se giró a su contraparte.
-Ichinén, camina conmigo. Podremos conversar mientras hacemos las reparaciones, el tiempo vuela en estos casos.-

3/30/2017

43-Ichinén y la frontera final.

Bitácora del capitán, fecha estelar 184197.7
Nos dirigimos al sistema  Tatsunokuchi en respuesta a un pedido de ayuda de la “SGI-1282 Kobayashi”. Han detectado una anomalía sísmica en el planeta, cuyo epicentro parece ser una formación rocosa en una región deshabitada de esa colonia. Estamos en curso directo para arribar lo antes posible y asistirlos para solucionar la anomalía, o prestar ayuda para la evacuación, si ese es el caso. Ante esta posible contingencia, hemos retransmitido el pedido de ayuda a cualquier nave de la flota que se encuentre en las inmediaciones. Estamos llegando en estos momentos a la colonia, a velocidad de medio impulso.

El capitán salió de su oficina y entró al puente, dirigiéndose al primer oficial, un hombre joven con cabello rubio.
-Número uno, reporte.-
-Estamos sobre el sistema Tatsunokuchi, capitán. Con los sensores de la nave, hemos podido detectar las conmociones sísmicas que afectan al planeta.-
-¿Origen?-inquirió el capitán.
-Desconocido. Sigo recabando datos, pero sabemos quizás tanto como los colonos en la superficie.-
-Timonel, establezca una órbita baja para poder monitorear los temblores. Necesitamos encontrar el epicentro de esa actividad sísmica que está afectando a la colonia.-
-Si, capitán.-respondió la joven que manejaba los mandos de la nave, propiamente dichos.
El capitán se giró a la oficial de comunicaciones.
-Teniente Hesse, establezca un canal con la colonia.-
-Canal abierto, capitán.-respondió la teniente al lograr el enlace, apenas unos segundos después.
-Este es el capitán Ichinén de la SGI-Daimoku, venimos en respuesta a su pedido de ayuda.-
La pantalla de observación cambió la imagen del planeta por la de un hombre de mediana edad, con lo que parecía un
-Saludos capitán, soy el director Bloom de la colonia…-
El hombre quedó mudo al mirarlo en la pantalla. El capitán temió que le hubiera dado algo, como un ataque o similar, pero solo era desconcierto. El director balbuceó algunas cosas inentendibles, miró a su costado fuera del campo visual de la pantalla y se puso a debatir con alguien que no se veía. El capitán Ichinén lo llamó, para que se explicara.
-Disculpe capitán, pero no sé como explicarle esto, el epicentro de los temblores es como un portal... Y en él… Bueno, lo mejor será que baje y lo vea.-
-¿A qué se refiere?-
-No sabría como explicárselo.-
-Inténtelo.-
El hombre se pasó la mano por el mentón y la lengua por los labios.
-Es que… Usted es el que está allí.-
El entrenamiento de un capitán de la Flota implica que se esté listo para cualquier situación y que poco o nada lo sorprenda. En su carrera, varias circunstancias lo estuvieron a punto de asombrar.
-Numero uno… ¿Tenemos visual?-solicitó a su primer oficial.
El mencionado puso la imagen que podían conseguir de las sondas. El portal se veía, y también el chisporroteo que despedía. La tierra alrededor se removía y temblaba.
-Magnifique.-ordenó el capitán, para cuando la pantalla se enfocó, estuvo verdaderamente sorprendido.-Hay unas criaturas allí abajo, animales. ¿Esos son… gatos?-
-No son nuestros, capitán.-informó el director, aun en línea.
Delante del portal había dos animales, felinos domésticos como los llamaban desde antaño. La imagen de esos dos animales era lo que menos podía esperar el capitán de una nave estelar. Había sabido de oficiales que los llevaban en su nave como mascotas, de colonos que los trasladaban junto con ellos para combatir las plagas de roedores en otros planetas; pero dos animales que estuvieran ya en el planeta y no pertenecieran a los habitantes, eso era algo inverosímil por completo.
-Lo más desconcertante no es eso. Miré dentro del margen del horizonte que tiene el portal.-indicó Bloom, solo en audio.
El capitán miraba el lugar del portal abierto, y del otro lado, como si viera por un espejo celestino algo percudido, había una persona o más de una. El que primero vio o el que más distinguía era un hombre, que al girarse un poco lo distinguió bien. Era él mismo, o alguien muy parecido. Allí dentro había un doble suyo.
-¿Qué clase de locura es esta?-exclamó casi para sí mismo.
Sin pensárselo, viendo que la situación no variaba en la superficie, se levantó de su asiento.
-Timonel, tiene el puente. Voy a la sala de transportador.-
La teletransportación y el encuentro en persona con Bloom le tomó menos tiempo que vestirse esa mañana. Dirigirse al epicentro, donde se encontraba ese portal con su imagen, apenas demoró un tanto más de tiempo.
Se aproximaron con cautela, pero el capitán Ichinén no pudo menos que sentirse atraído hasta el portal resplandeciente y los dos animales. Al llegar, y no viendo ningún peligro, se aproximó a la mole de piedra que parecía un espejo irreal. Uno de los gatos, entre gris y blanco, se le acercó.
-Alférez, indíqueme las lecturas extrañas que le vaya dando su tricorder.-ordenó el capitán, pero se frenó al ver que era observado atentamente por el felino, desde su sitio en suelo.
-Ichinén, o algo parecido, presumo.-expresó el animal, apenas moviendo el labio dividido, junto con la quijada inferior.
El sobresalto del mencionado capitán no fue acompañado por el resto de su tripulación, pero si por el director Bloom.
-El gato! Le ha hablado!-
-No estoy alucinando, usted también lo oyó.-
-Bueno, al menos dos humanos con algo de sensibilidad, no tan pétrea como los que siempre tratamos. ¿No te parece?-acotó el felino, dirigiéndose a su congénere.
-Si, al menos, podremos explicarnos correctamente.-repuso la compañera, que por el tono de su maullido hablado, descubrieron que era una gata.
Explicar para el gato toda esa situación fue una larga hora. Relatar como se habían encontrado con su compañero, el guerrero Ichinén. Que este era su versión de otro mundo, algo que para el capitán Ichinén no sonaba tan descabellado, ya que había estudiado mecánica cuántica como materia optativa en la Academia de la Flota. Cuando llegaron a la parte en que temían una trampa de Rokuten para impedirles el paso, tuvo que contar algo de su último encuentro. Al mencionar a los Nagas, el capitán de la flota dio un respingo. Conforme iban explicando los felinos, la desopilante historia iba cobrando sentido, al menos dos oían lo mismo y no era una invención de su mente. Según los sensores del Tricorder, los felinos hablaban en una frecuencia que no cualquier oído podía percibir. Ningún sonido provenía así mismo del otro lado del portal. Donde una mujer y su “reflejo”, permanecían expectantes, algo alejados de la entrada en ese otro mundo. El capitán Ichinén con su clásico carácter resolutivo, extrajo su comunicador del bolsillo.
-Daimoku, aquí el capitán.-
-Diga, señor.-
-Necesito que el señor Malcom intente un transporte de emergencia a través de este portal. Según nuestros nuevos amigos de cuatro patas, transportar a las dos personas al otro lado, lo cerrara de forma natural. En caso de fallar, prepare un par de torpedos para ser detonados en superficie.-
-Si, capitán.-
El señor Malcom era el jefe de transportadores, al momento se puso en contacto. Tuvo que hacer varios ajustes que tomaron un par de minutos, algo agónicos, ya que los temblores se acrecentaban como si fueran las contracciones de un parto.
-Lo tengo en la fase que corresponde, capitán.-
-Transpórtelos cuando esté listo, señor Malcom.-
El felino macho llamó al otro lado del portal, para que los dos humanos se acercaran al borde del horizonte eventual. Las dos figuras humanas se frenaron al sentirse extraños. El transportador de materia los estaba trasladando de un mundo al otro. La imagen comenzó a formarse de su lado del universo, pero parecía querer desvanecerse.
-Los está perdiendo, señor Malcom.-observó el capitán por el comunicador al jefe de transportación.-Amplifique el haz de flujo de la energía, no se forman cohesionadamente.-
-Utilizaré el condensador, capitán. Compensando.-se oyó decir al señor Malcom, mientras manipulaba controles y apretaba cuanta tecla podía para lograr su cometido.
Lo que fuera que estuviera haciendo, se descubrió como acertada, ya que las dos formas lograron total integridad y forma. Al menos la que tenían hasta entonces.
-Uff. Por poco y se vuelven polvo de estrellas, amigos.-exclamó la gata a sus compañeros humanos.
El portal se cerró o más bien se diluyó, como bien esperaba Teban, el felino guía.
El capitán se acercó, intrigado por su doble de otro universo o plano de la realidad, algo que apenas había escuchado en lecciones de la Academia. Referencias vagas sobre un espejo o una realidad opuesta a la que vivían. Esto era algo completamente distinto.
-Ichinén, te presento a Ichinén.-manifestó el felino, algo divertido.-Eso estuvo muy loco. ¿No es así?-
-¿Te parece momento para jugar?-le expresó la mujer, que ahora descubrió su rostro al echarse la capucha a la espalda.
El capitán Ichinén abrió grandes los ojos y quedó mudo, hecho que solo fue notado por su contraparte, amigo de esta. El guerrero Ichinén, se vio reflejado en esos gestos y reacciones. Algo que era muy diferente a su realidad, pero a la vez demasiado similar para su gusto. Hechas las presentaciones, el capitán no dejaba de ver a Victoria con cierta curiosidad. Y el guerrero Ichinén no dejaba de vigilar a este con cierta sospecha.
-Al menos, los temblores cesaron.-comentó el director Bloom, aliviado de que la colonia no peligrara.
Como si quisiera contradecirlo, el pitido de un comunicador intervino en la conversación. El capitán Ichinén abrió su aparato.
-Capitán, será mejor que regresen a bordo, estoy detectando que se aproximan al menos tres naves.-se oyó decir al primer oficial.
-¿Alguna identificación hasta ahora, señor Maverick?-
-No estoy seguro, señor. Pero creo que podrían ser Nagas.-
Esto pareció alarmar a los cuatro visitantes.
-Nagas!-soltó Victoria con furia.-Esos reptiles siempre son malos en cualquier mundo. No me fio de lo que vengan a hacer.-
-No puede confiar en que casualmente estén llegando, capitán, deben estar siguiendo los dictados de su amo Rokuten.-explicó el felino, saltando sobre una roca para estar más cerca.
-Subamos a la nave y veremos que intenciones se traen.-ratificó el capitán Ichinén.-Señor Malcom, transpórtenos a todos a bordo, excepto al director Bloom. Cuando esté listo.-
Victoria, Ichinén y los gatos; experimentaron como sus partículas eran divididas y trasladadas por el espacio hasta la nave. Para los gatos era algo nuevo, para los dos humanos apenas. Aunque para ninguno fue tranquilizador.
Ichinén miró en derredor, casi como si no creyera a sus ojos. El lugar era como nada que había visto antes.
-Es como un barco, pero totalmente cerrado, ya que viaja por el vacío del espacio.-explicó la gata, en tren didáctico.
-¿Cómo el barco Ku?-inquirió Victoria.
-No exactamente.-negó Teban.-Ese barco pertenecía al mundo de la latencia universal, más relacionado con los muertos que con los vivos. Si quieres seguir vivo en el espacio, se debe viajar en estos vehículos herméticos. O nadie te va a oir gritar, pidiendo socorro.-
Siguieron al capitán hasta el puente, los visitantes no podían creer cada nueva maravilla que veían. Ichinén, el guerrero, se encontró desconcertado al ver a Maverick vestido con el mismo uniforme que su doble, hablando a lo que parecía un espejo o pantalla como las que Bonten le mostró en la Luna. Era la versión de su amigo en ese mundo, claramente. En esta especie de pantalla de comunicación, se veía a un Naga, que para volver todo más extraño, estaba vestido. Los Nagas son reptiles y seres muy bajos, por lo que vestirse no entra en sus hábitos y costumbres.
-Reporte.-expresó el capitán en forma contundente.
Con una seña en su cuello, el primer oficial le indicó a la oficial de comunicaciones que enmudeciera la transmisión.
-Tres naves acaban de entrar en órbita, todas son Nagas. Están amenazando con abrir fuego, nos están apuntando a nosotros y a la Kobayashi, a menos que entreguemos nuestra “nueva arma”. No tengo idea a que se refieren.-
El capitán Ichinén le indicó con un gesto a su primer oficial que él retomaría la charla. La teniente Hesse habilitó el audio nuevamente a la seña del capitán.
-Bien, capitán Ichinén, nos vemos de nuevo.-
-Un gusto, como siempre, Shesha.-
-Espero que esta vez, no lleguemos a tener que dispararnos. Entregue la nueva arma que están desarrollando en esa colonia y nos iremos como vinimos.-
-No tengo idea de que está hablando, capitán Shesha.-
-No me tome por tonto, capitán Ichinén. El dispositivo sísmico que registramos desde lejos.-
-Debió ser fuerte para que lo detectaran desde su mundo. ¿O es que acaso nos vigilaban?-
-Como fuera, el arma debe ser nuestra.-
-Lamento que haya hecho tanto camino en vano, Shesha. No existe tal arma, solo era un portal de otro plano que se manifestó en la superficie de Tatsunokuchi y que causaba los temblores.-
-No me tome por tonto, Ichinén.-
-El arma que busca no existe. Y de existir, no creo que debiera entregársela. Ya que supuestamente nos pertenecería.-
-Demasiado peligro que un enemigo del imperio Naga tenga un arma de esa magnitud.-
-No la tenemos, se lo aseguro…-
-¿Lo quiere de la forma difícil? Así se hará, Ichinén.-
El capitán Naga cortó el enlace abruptamente, y la imagen cambió al espacio y tres naves que al guerrero Ichinén se le hicieron repulsivas. No había duda que eran de los Nagas.
-Están alzando escudos, capitán.-informó el timonel con tono extremadamente alarmado.
El capitán no se tomó ni un segundo en responder, tal decisión impresionó incluso al propio Ichinén, al guerrero, claro.
-Escudos arriba! Todos a sus puestos de combate!-